Saltar al contenido principal
Software a medida·6 min de lectura

Cómo se hace un software a medida, paso a paso

Cómo desarrollar software a medida de principio a fin: las etapas en criollo, cuánto te involucrás vos y cómo evitamos que el proyecto se infle.

Cómo se hace un software a medida, paso a paso

En dos líneas: te contamos cómo es el camino de un sistema a medida de principio a fin, así sabés qué va a pasar en cada momento y cuándo te vamos a necesitar. Nada de cajas negras: charla, propuesta, armado por partes, pruebas y salida.

Mucha gente que nos escribe tiene la misma duda: "le doy plata a alguien y me desaparece tres meses, ¿cómo sé que estoy yendo bien?". Por eso te mostramos el proceso completo. Si todavía estás viendo si te conviene un sistema propio, arrancá por la guía de software a medida en Argentina.

Por qué te conviene conocer el camino

Saber cómo es el proceso te da dos cosas. Primero, te deja elegir mejor con quién trabajar: el que no puede explicarte cómo trabaja, mal. Y segundo, te deja participar bien, que es lo que hace que el sistema te termine quedando como lo necesitás. Nadie conoce tu negocio mejor que vos.

Primero: la charla para entender tu negocio

Antes de tocar nada, nos sentamos a entender cómo trabajás hoy. Qué te duele, qué te hace perder tiempo, qué proceso es el que no podés dejar de hacer ni un día. Hablamos con vos y también con la gente que va a usar el sistema todos los días, porque el dueño y el que carga los pedidos no ven lo mismo.

De acá sale una lista clara de qué tiene que resolver el sistema, ordenada por lo que más te duele. Ese acuerdo de qué vamos a hacer (y qué no, por ahora) es lo que después evita que el proyecto se vaya de las manos.

El error más común en esta parte es saltársela "porque ya sabemos lo que queremos". Es justo lo que hace que después haya que rehacer medio sistema. Vale la semana que se le dedica.

Después: la propuesta, sin sorpresas

Con eso en claro te pasamos una propuesta: qué vamos a armar, en qué orden, cuánto tiempo lleva y cuánto sale. Acá vos sabés desde el principio en qué te estás metiendo, sin números que aparecen a mitad de camino.

También definimos las herramientas con las que lo vamos a construir, pero de eso no te tenés que preocupar vos: lo elegimos nosotros pensando en que tu sistema sea sólido, dure años y no quedes atado a nadie. Si te interesa el detalle, lo contamos en con qué tecnología armamos tu sistema.

El armado: por partes, mostrándote avances

Esta es la etapa más larga y la más importante para vos. En vez de encerrarnos tres meses y aparecer con algo terminado, armamos el sistema de a partes y te mostramos un avance cada dos semanas.

Eso quiere decir que cada quince días ves algo nuevo funcionando, lo probás, y nos decís si va por buen camino. Si algo no es lo que esperabas, lo corregimos antes de seguir, no al final cuando ya es tarde y caro. Arrancamos siempre por lo que más te urge: si sos una distribuidora, capaz que primero pedidos y stock, y la facturación viene en la quincena que sigue.

Para que esto funcione necesitamos algo de vos: que una persona de tu equipo esté disponible para mirar los avances y contestar dudas. No es un trabajo de tiempo completo, pero sí estar. Por qué entregamos así y qué ganás con eso lo explicamos en por qué te entregamos de a poco. Esta parte es la misma que aplicamos en todos los proyectos de sistemas a medida.

Antes de salir: las pruebas

Cuando el sistema está armado, lo probamos en serio antes de que lo use tu equipo. Y no recién al final: vamos probando a medida que lo construimos, para que los errores aparezcan en el camino y no el primer día que está al aire.

Sobre el cierre sumamos algo clave: que gente de tu equipo lo pruebe con datos reales, como si fuera un día normal de laburo. Ahí saltan las cosas que solo se ven usándolo de verdad, y las arreglamos antes de la salida.

La salida y la puesta en marcha

Llega el día de arrancar. Pasamos tus datos del Excel o del sistema viejo, dejamos todo andando y capacitamos a tu equipo en grupos chicos, por área. Nada de una charla de cuatro horas donde nadie retiene nada.

Y no prendemos todo de golpe apagando lo viejo: salimos por etapas, primero un grupo, después el resto, así si algo hay que ajustar no te frena el negocio entero. Cómo es ese pasaje lo contamos en migrar de Excel a sistema a medida.

Después de la salida: que no te dejemos a pie

Un sistema no termina el día que arranca. Después aparecen ajustes, reportes nuevos, cosas para mejorar. Por eso seguimos acompañándote con un plan de mantenimiento, hosting y soporte: alguien a quien escribirle si algo no anda, con tiempos de respuesta acordados de antemano.

Los arreglos y los ajustes chicos entran en ese acompañamiento. Las cosas grandes, como un módulo nuevo que se te ocurre más adelante, las cotizamos aparte y las decidís vos. Así siempre sabés qué estás pagando.

Cómo evitamos que el proyecto se infle

El miedo de todos es el clásico "empecé con algo de tanto y terminé pagando el triple". Lo evitamos de tres maneras:

  • Arrancamos por lo esencial y dejamos los "ya que estás" para después.
  • Cada cosa nueva que sumás se cotiza aparte, con su tiempo y su precio, antes de hacerla.
  • Los avances cada dos semanas hacen que no haya sorpresas: ves en qué se va yendo la plata en tiempo real.

Lo que le podés pedir a quien contrates

Si estás comparando empresas, esta tabla te sirve de checklist:

En qué momento Qué pedir
Antes de firmar Que te muestren un proyecto parecido al tuyo
Al arrancar Un acuerdo claro de qué van a hacer y qué no
Durante el armado Un avance que puedas probar cada dos semanas
En la salida Capacitación a tu equipo y tus datos ya migrados
Después Soporte con tiempos de respuesta acordados
Siempre Que el código quede a tu nombre

Un caso real

Una empresa argentina de servicios nos llamó para sacarse de encima el combo de Excel, mail y WhatsApp. Charlamos su operación una semana y media, identificamos los cinco procesos que no podían fallar, y armamos el sistema en seis quincenas. La gente lo probó con datos reales antes de la salida, y arrancamos por etapas en tres grupos.

A los seis meses de estar andando, el equipo pasaba un 45% menos de tiempo en tareas administrativas y los errores de carga bajaron un 85%. Al tercer mes lo usaba el 100% del equipo. La inversión fue de USD 7.000 más USD 350 por mes de acompañamiento.

En resumen

El camino es siempre el mismo: te entendemos, armamos por partes mostrándote avances, probamos en serio, salimos por etapas y te acompañamos después. Sin desaparecer, sin sorpresas de precio y con el código quedando tuyo.

Contanos cómo trabajás hoy y lo bajamos a tierra juntos: escribinos. Si querés seguir leyendo: cuánto tarda la primera versión y con qué tecnología lo armamos.

Preguntas frecuentes

¿En qué industria estás?

Cada vertical tiene su normativa, integraciones y procesos propios. Mirá el sistema pensado para tu sector.

¿Querés ver más? Volver al blog.

¿Te suena tu negocio en todo esto?

Escribinos y te decimos cómo lo resolvemos y cuánto sale, sin vueltas. Lo técnico lo ponemos nosotros; vos seguí con tu negocio.

Te respondemos en menos de 24 horas. Sin compromiso.