Revisado el 9 de julio de 2026
IA para logística y reparto en tu PyME
Rutas, stock y entregas, ordenados.
Casi todo lo que se escribe sobre IA en logística habla del algoritmo que arma la ruta. En la calle, la mitad de los proyectos de ruteo en Argentina se cae por otra cosa: las direcciones están mal.
Vamos igual por partes, porque el algoritmo importa. Si repartís con cinco vehículos o más, o manejás varios depósitos, esto es de lo que mejor rinde. Con menos que eso, seguí armando las rutas a mano.
Armar la ruta no es abrir Google Maps
Un mapa te lleva de un punto a otro. Armar el reparto del día es decidir en qué orden visitar treinta clientes cuando cada uno recibe en una franja distinta, el camión tiene un límite de bultos y de peso, hay paradas que tardan cinco minutos y otras cuarenta, tres clientes son prioritarios y la avenida está cortada por obra.
El sistema resuelve ese enredo en segundos y lo vuelve a resolver si a las diez de la mañana entra un pedido urgente. La mejora típica contra una ruta armada a ojo por alguien que conoce la zona es de un 5 a 10% en kilómetros o en tiempo. Suena poco hasta que lo multiplicás por doce meses de gasoil y horas extra.
Esa mejora no se reparte pareja. En las rutas cargadas del conurbano, con muchas paradas cerca, es donde aparece casi todo el ahorro. En una ruta larga al interior con seis entregas, el orden óptimo y el orden del sentido común son casi el mismo, y el sistema no te va a devolver gran cosa.
Las direcciones, que es donde se cae la mitad de los proyectos
Antes de armar una ruta, el sistema necesita saber exactamente dónde queda cada parada en el mapa. Y en Argentina eso es un problema serio. Las direcciones llegan sucias: "altura aproximada", barrios sin numeración, countries donde el portón de entrega está a kilómetros del domicilio fiscal, localidades del conurbano que se repiten en tres partidos distintos.
Si el sistema ubica mal una dirección, te arma una ruta perfecta sobre puntos equivocados y el chofer termina dando vueltas igual. Peor: como la ruta se ve prolija en la pantalla, nadie entiende por qué en la calle no mejora nada.
Lo que funciona es poco glamoroso. Validar y ordenar las direcciones contra un mapa en el momento de cargarlas, guardar la ubicación confirmada, y dejar que el chofer corrija el punto desde la app cuando llega y ve dónde es de verdad. Esa corrección queda guardada y la próxima entrega a ese cliente ya sale con la dirección exacta. Es trabajo de un mes que no le luce a nadie y sin el cual el resto no pasa de una demo linda.
Lo que se suma después
Saber cuánto te va a entrar. Con tu historial, las temporadas y los feriados, el sistema estima cuántos envíos vas a tener por día en cada depósito. Sirve para lo aburrido y caro: cuánta gente convocás, cuántos camiones contratás de terceros, cuánto stock adelantás al depósito que va a explotar el lunes.
Acierta dentro de un 10 a 20%, que alcanza para dimensionar pero no para prometer. En Argentina hay dos cosas que lo desarman y conviene tenerlas contempladas: los feriados que se mueven y las promociones que alguien de comercial lanzó sin avisarle a logística.
Ordenar los problemas de entrega. Cuando el chofer o el cliente reporta algo (faltó mercadería, llegó dañada, el cliente rechazó, la dirección estaba mal), la IA lo clasifica sola: qué tipo de problema es, qué tan grave y qué conviene hacer. El que atiende deja de leer doscientos mensajes para encontrar los seis que importan.
Detectar lo raro. Una ruta que da más vueltas de lo normal, paradas que aparecieron y no estaban, tiempos que se estiran siempre en el mismo tramo. El sistema lo marca para que lo mires antes de que se haga costumbre.
Repartir los reclamos. Se clasifican y van directo al área que corresponde, con su prioridad, sin nadie derivando de a uno.
Una mano para los choferes. Un asistente por WhatsApp que contesta lo de siempre: qué hacer si el cliente no está, cómo cargar un faltante. Menos llamadas al supervisor por cosas que ya se contestaron cien veces.
Cómo se enchufa a lo que ya tenés
Nada de esto reemplaza tu sistema. Los pedidos del día salen de donde ya están cargados, pasan por la parte que arma las rutas, y las rutas vuelven ordenadas para que el reparto siga saliendo como sale hoy. Cómo lo bajamos a una operación concreta está en implementación de IA.
Una distribuidora del conurbano con veinticinco camiones
Cuatro depósitos, reparto diario, direcciones cargadas por vendedores durante quince años. Un proyecto así arranca con las tres piezas juntas: ruteo, estimación por depósito y clasificación de incidencias.
Lo que recupera esa empresa: entre un 8 y un 12% menos de kilómetros en las rutas cargadas, que en veinticinco camiones dan del orden de 2.000 a 5.000 dólares por mes entre gasoil y horas, según lo que pagues cada uno. Una hora y media diaria del que armaba las hojas de ruta a mano. Incidencias que se resuelven el mismo día en vez del subsiguiente, que es lo que el cliente efectivamente nota. Y el dato que casi nadie mide: la cantidad de segundas visitas por dirección equivocada, que después de ordenar las direcciones baja a la mitad.
Lo que se paga en el mercado
Estos son valores de mercado, no una cotización nuestra. No damos números antes de ver la operación, porque el mismo pedido cambia de escala según cuántas paradas por ruta tengas, desde cuántos depósitos salgas y qué tan sucias vengan las direcciones, que es el trabajo que nadie mira al presupuestar y siempre aparece.
El ruteo inteligente se mueve entre 10.000 y 25.000 dólares al ponerlo en marcha, más 200 a 800 por mes. La estimación de demanda por depósito, entre 6.000 y 12.000, con 100 a 400 mensuales, y te ajusta cuánta gente y cuántos camiones poner cada día, que es donde se paga de más sin darse cuenta. La clasificación de incidencias es la más barata del grupo: 3.000 a 8.000 dólares, con 100 a 300 por mes.
Si tenés que empezar por algo
Empezá por las direcciones. Podés hacerlo esta semana y sin contratar a nadie: exportá tus últimas mil entregas, mirá cuántas tienen la dirección incompleta y cuántas terminaron en una segunda visita. Ese número te va a decir mejor que cualquier propuesta si tu problema es el ruteo o es otro.
Preguntas frecuentes
- ¿Armar rutas con IA es distinto a usar Google Maps?
- Google Maps te lleva de un punto a otro. Armar rutas de reparto es otra cosa: decidir en qué orden visitar veinte o treinta clientes teniendo en cuenta los horarios en que cada uno recibe, cuánto entra en el camión, las prioridades y las calles cortadas. Es bastante más enredado, y ahí la IA te ahorra entre un 5 y un 10% de kilómetros frente a armarlas a mano.
- ¿Vale la pena adivinar cuánto va a entrar cada día?
- Sí, y no hace falta nada del otro mundo. Con el historial, las temporadas y los feriados, el sistema estima cuántos envíos te van a entrar por día en cada depósito. Así no te quedás corto ni de más con la gente y los camiones. Acierta dentro de un 10 a 20%.
- ¿Desde qué tamaño de flota conviene?
- Con 5 o más vehículos y treinta y pico de paradas por día cada uno, ya conviene claramente. En una empresa de veinte camiones, bajar la distancia recorrida un 8 a 12% da del orden de 2.000 a 5.000 dólares por mes entre gasoil y horas, según lo que pagues el litro y la hora. Con menos de 5 vehículos todavía te alcanza con armar las rutas a mano, y te lo decimos antes de que gastes.
- ¿Se conecta con el sistema que ya tengo (Tango, SAP, propio)?
- Sí. Los pedidos del día salen de tu sistema, pasan por la parte que arma las rutas y las rutas ya ordenadas vuelven a tu sistema para repartir. Conectarlo lleva de 2 a 4 semanas según cómo sea tu sistema. Si no se puede conectar directo, se hace un pase de datos automático cada noche.