Elegí el día y la hora.
Media hora. Vas a hablar con quien después va a escribir el código, no con un vendedor.
Si preferís preguntar antes.
Escribinos y te contestamos nosotros. No hay bot ni formulario en el medio.
Qué pasa en esa media hora.
- Nos contás qué tarea te está comiendo el día.
- Preguntamos cómo se hace hoy, quién la hace y con qué.
- Te decimos si podemos ayudarte y por dónde arrancaríamos. Si no podemos, también te lo decimos ahí.
De la llamada no salís con un precio, y es a propósito: cotizar bien exige sentarse a mirar lo que nos contaste. Lo que sí salís sabiendo es si hay proyecto y cuál sería el primer paso. El presupuesto, con el alcance escrito, te llega dentro de las 48 horas. No una propuesta de veinte páginas tres semanas después.