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Cómo elegir con quién desarrollar tu software.

Esto no es un ranking, y no hay nadie pagando por aparecer. Es lo que miraríamos nosotros si tuviéramos que contratar a otro estudio, escrito para alguien que no es técnico.

Los cuatro perfiles del mercado

Casi todos los proveedores argentinos caen en una de estas cuatro categorías. Ninguna es mejor que las otras: son buenas para cosas distintas, y el error caro es elegir la categoría equivocada para tu tamaño.

Freelance o dúo

1 a 2 personas

  • A favor.Lo más barato y lo más rápido de arrancar. Hablás directo con quien programa.
  • En contra.Si esa persona se enferma, cambia de trabajo o se cansa, tu sistema queda sin nadie. Es el riesgo más común y el que menos se mira al firmar.

Estudio chico

3 a 15 personas

  • A favor.Te conoce por nombre, se adapta a cómo trabajás y hay más de una persona que entiende tu código.
  • En contra.Toma pocos proyectos a la vez, así que puede no tener lugar cuando lo llamás. Y si crecés mucho, puede quedarte chico.

Agencia mediana

15 a 80 personas

  • A favor.Aguanta proyectos grandes y tiene procesos. Si alguien se va, hay quien lo reemplace.
  • En contra.Vas a hablar con un comercial y con un jefe de proyecto, no con quien escribe el código. El costo por hora sube por la estructura.

Software factory grande

más de 80 personas

  • A favor.Capacidad para lo que sea y respaldo formal.
  • En contra.Una PyME suele ser su cliente más chico, y los clientes más chicos reciben los equipos más nuevos. Se compite por precio con pliego.

Qué preguntar antes de firmar

Cinco preguntas. Si las hacés todas, ya estás eligiendo mejor que la mayoría.

  • Casos que puedas ver funcionando.No un portafolio de pantallas lindas: un sistema andando y, si se puede, un cliente al que llamar. Pedí ver una pantalla real, aunque sea con datos de prueba.
  • El código es tuyo, por escrito.Tiene que estar en el contrato, no en una charla. Preguntá dónde vive el repositorio y a nombre de quién. Si la respuesta es vaga, ahí tenés la respuesta.
  • Quién te va a atender cuando se rompa.Todo sistema falla alguna vez. Preguntá qué pasa un martes a las nueve de la noche, y qué está incluido y qué se cobra aparte.
  • Por qué eligieron esa tecnología.Si no te pueden explicar en criollo por qué usan lo que usan, o es moda o es lo único que saben. Las dos cosas te salen caras después.
  • Cómo cotizan y qué pasa si te pasás.Preguntá qué ocurre cuando el proyecto se estira: quién lo paga y bajo qué criterio. Es la conversación más incómoda y la que más plata te ahorra.

Señales de alarma

Ninguna de estas es ilegal ni descalifica sola. Pero si aparecen dos juntas, pensalo de nuevo.

  • Te pasan un precio cerrado sin haber preguntado cómo trabajás. Nadie puede cotizar lo que no vio.
  • Prometen entregarlo todo junto al final. Vas a firmar a ciegas y a enterarte tarde si algo no era lo que querías.
  • No te dejan hablar con quien va a programar, ni en la etapa de venta.
  • El contrato no dice de quién es el código, o dice que es de ellos.
  • Te apuran con un descuento que vence. Un proyecto de meses no se decide por una oferta de 48 horas.

Cómo conseguir presupuestos que se puedan comparar

El problema de pedir tres presupuestos es que vuelven tres cosas distintas y no se pueden poner al lado. Para que sean comparables, mandales a todos exactamente lo mismo por escrito: qué proceso querés resolver, cuántas personas lo usan, con qué sistemas tiene que hablar y para cuándo lo necesitás.

Después pediles que respondan con la misma estructura: qué incluye, en cuánto tiempo, qué pasa si se estira, qué cuesta el mantenimiento por mes y de quién es el código. Sin eso vas a estar comparando una pera con un lunes.

Y un consejo que va contra nuestro interés: el presupuesto más barato de los tres casi nunca es el que termina saliendo menos. Si uno está muy por debajo, preguntá qué no está incluido.

Dónde entramos nosotros

Esta guía la escribe un estudio que vende justo lo que estás comparando, así que corresponde decirlo. Somos el segundo perfil de la lista, con las ventajas y las desventajas que le pusimos ahí: nos vas a conocer por nombre y vas a hablar con quien programa, y puede que no tengamos lugar cuando nos llames.

Si después de leer esto querés comparar, pedinos lo mismo que le pidas a los otros dos. Y si te sirve más otro perfil, decilo sin problema: preferimos eso a un proyecto que no encaja.

Media hora y sabés si te servimos, o escribinos por WhatsApp.

Lo que siempre nos preguntan

¿Cuál es la mejor empresa de software a medida de Argentina?

No hay una sola mejor para todos, y quien te diga que sí te está vendiendo. La que le sirve a un banco no le sirve a una distribuidora de treinta personas: son proyectos con plazos, precios y formas de trabajo distintas. La pregunta que sí se puede contestar es cuál es la mejor para tu tamaño y tu rubro, y la contesta el que te muestra casos parecidos al tuyo, te explica de qué depende el precio y te deja el código a tu nombre.

¿Conviene una empresa grande o una más chica?

Para una PyME suele convenir una chica o mediana: hablás con quien arma tu sistema y el costo por hora no carga con una estructura que no usás. Igual el tamaño no es lo que define la elección. Lo que define es que te muestren casos de tu escala, que te expliquen de qué depende el precio y que sigan estando el día que algo se rompa.

¿Cómo me aseguro de que el código quede mío?

Preguntalo tal cual antes de firmar: cuando terminemos, ¿el código queda a mi nombre y me lo entregan? Lo que armaron para vos lo pagaste vos. Si te dan vueltas, buscá otro lado, y no por una cuestión de principios: cuando un solo proveedor es el único que puede tocar tu sistema, ese proveedor pone el precio de cada cambio y vos no tenés contra qué compararlo. Nunca es una factura cara, son años de facturas caras.

¿Qué le pregunto a una empresa antes de contratarla?

Con cuatro alcanza. ¿Me mostrás un proyecto parecido al mío y me dejás hablar con ese cliente? ¿El código queda mío? ¿Cómo me acompañan después de la salida y qué incluye? ¿De qué depende el precio? Si las cuatro respuestas son claras, vas bien. Si alguna se contesta con un rodeo, ahí está el problema que vas a tener después.

¿Tienen que conocer el mercado argentino?

Para casi cualquier sistema de gestión, sí, y se nota rápido. Facturación con ARCA, Ingresos Brutos de varias provincias, cobros con Mercado Pago, pedidos que entran por WhatsApp. El que ya peleó con eso lo resuelve en semanas; el que no, lo descubre en producción y te lo cobra como imprevisto.