No-code o a medida: cuándo conviene cada uno.
No hay una respuesta buena para todos. Hay un momento en el que no-code te ahorra plata y otro en el que te la empieza a costar, y lo difícil es darse cuenta de cuándo cruzaste esa línea.
Cinco señales de que llegaste al límite
Si reconocés dos de estas cinco en tu operación, probablemente ya estés pagando de más por seguir donde estás.
- Pagás por usuario y ya sois muchos.Las herramientas no-code cobran por persona. Con cinco usuarios es barato; con treinta, el abono anual empieza a parecerse al costo de un sistema propio que después no te cobra por cabeza.
- Tenés que abrir tres pestañas para una sola tarea.Cuando el proceso vive en una planilla, un formulario y un automatizador que los une, cada cambio hay que hacerlo en tres lados. Ahí ya no estás ahorrando: estás manteniendo.
- Alguien tiene que acordarse de apretar un botón.Si el proceso depende de que una persona ejecute algo todos los días, no está automatizado. Está esperando el día que esa persona se tome vacaciones.
- Necesitás una regla que la herramienta no sabe hacer.Precio por tramo, descuento por cantidad, ajuste por índice, permisos distintos por sector. Cuando empezás a pelearte con la herramienta para que haga algo obvio de tu negocio, llegaste al límite.
- No podés sacar tus datos.Probá exportar todo hoy. Si la exportación no sirve para nada sin la herramienta, no tenés tus datos: los tenés alquilados.
Cuándo conviene cada uno
- Quedate en no-code.El proceso todavía cambia todos los meses, son pocos usuarios, y lo que hacés entra en lo que la herramienta ya sabe hacer. Automatizar algo que va a cambiar en seis semanas es tirar plata.
- Pasate a medida.El proceso ya está estable, lo usan varias personas, tiene reglas propias de tu negocio y el costo mensual de las herramientas dejó de ser chico. Ahí lo a medida se paga una vez.
- Combiná las dos.Es lo más común y casi nadie lo dice: el sistema propio para lo que te distingue, y no-code para lo que es igual en todas las empresas. Nadie debería programar un formulario de contacto.
La cuenta que casi nadie hace
Comparar el abono mensual de una herramienta contra el precio de un desarrollo es comparar mal, porque son cosas distintas: una se paga para siempre y la otra se paga una vez. La cuenta honesta es a tres años, y hay que sumarle dos cosas que casi nunca se cuentan.
La primera son las horas de la persona que mantiene el armado de planillas y automatizaciones. Existe, aunque no esté en ninguna factura. La segunda es el aumento por usuario: si sumás gente, el abono sube solo, y en Argentina además suele estar en dólares.
Hecha así, la comparación cambia bastante. A veces sigue ganando no-code, y en ese caso te lo vamos a decir.
Qué haríamos en tu lugar
Si estás recién arrancando o el proceso todavía se está acomodando, quedate en no-code y volvé a mirar esto en un año. Si el proceso ya no cambia y lo usan varias personas todos los días, empezá por automatizar una sola tarea a medida y medí las horas que ganás antes de decidir nada más.
Corresponde aclarar que esto lo escribe un estudio que vive de hacer software a medida. Aun así, sostenemos lo de arriba: si el proceso cambia todos los meses, hacerlo a medida es tirar plata, y preferimos decírtelo antes que cobrarte por descubrirlo.
Media hora y vemos tu caso, o mirá cómo automatizamos un proceso.