Saltar al contenido principal
Tu producto/SaaS·8 min de lectura

Cómo retener clientes y reducir bajas en tu SaaS B2B

Reducir churn en SaaS B2B: conseguir clientes cuesta y perderlos duele. Por qué se dan de baja, cómo retenerlos y cómo recuperar pagos rechazados.

Cómo retener clientes y reducir bajas en tu SaaS B2B

Conseguir un cliente te costó plata, tiempo y reuniones. Y un día se va, o se le rechaza la tarjeta y lo perdés sin que ni siquiera haya querido irse. Cada baja duele doble: perdés lo que entraba todos los meses y tirás a la basura lo que invertiste en sumarlo. La buena noticia: las dos cosas se trabajan. Te contamos cómo lograr que se queden y cómo recuperar los pagos que se caen.

Si todavía estás armando el producto, mirá cómo armar tu SaaS desde cero.

Por qué se van los clientes

Hay dos formas muy distintas de perder un cliente, y se atacan distinto.

El que decide irse. Se da de baja a propósito. Casi siempre por una de estas razones: no le sacaba valor al producto, encontró otra cosa, le cambió el negocio, o le parecía caro. Dato importante: cuando dicen "es muy caro", la mayoría de las veces lo que pasa en realidad es que no le encontraban el valor. El que ve para qué le sirve no se va por USD 50 de diferencia.

El que se va sin querer. No quiso irse, pero el pago se le cayó: tarjeta vencida, sin fondos, cambió de banco. Esto, que parece menor, puede ser entre el 30 y el 40 por ciento de todas las bajas. Y es el más fácil de recuperar, porque el cliente quiere quedarse. De esto hablamos en detalle más abajo.

Cómo lograr que se queden

Empezá por una buena puesta en marcha

Esto es lo más importante y lo que más rinde. Si el cliente entra a tu producto y no entiende nada, o le cuesta una eternidad ver el primer resultado, se va antes de darle una chance. La puesta en marcha es esa primera experiencia, y se mide por cuánto tarda en ver el primer resultado concreto. Cuanto antes, mejor.

Lo que funciona para que ese primer momento llegue rápido:

  • Pocos pasos para arrancar. Tres a cinco pasos máximo para configurar lo básico, con la opción de saltearlos. Nada de un cuestionario de quince pantallas antes de poder tocar algo.
  • Datos de ejemplo cargados. Que el cliente entre y vea el producto ya con información de muestra, así explora sin tener que cargar nada. Después, un botón claro para empezar con lo suyo.
  • Plantillas listas. Configuraciones armadas para casos comunes, así el cliente ajusta en vez de construir desde cero.
  • Que pueda traer sus datos. Importar desde una planilla o desde la herramienta que usaba antes le saca la pereza de empezar de nuevo.
  • Una guía dentro del producto. Carteles cortos que lo van llevando por las primeras acciones, mejor que mandarlo a leer un manual.
  • Que las primeras tres acciones le den un resultado visible. Cargar el primer dato, mandar el primer mensaje, ver el primer reporte. Que sienta que valió la pena enseguida.

Y cuidá los errores de manual: pedir la tarjeta antes de mostrar para qué sirve, carteles que tapan toda la pantalla, o que el cliente entre y no haya absolutamente nada para ver.

Un caso real: un producto argentino tenía solo el 24% de la gente que se registraba llegando a usarlo de verdad, y tardaban 45 minutos en ver el primer resultado. Cargaron datos de ejemplo, simplificaron el arranque a tres pasos y sumaron mensajes de ayuda. Tres meses después: el 47% llegaba a usarlo, y el primer resultado aparecía en 8 minutos. El doble de ingresos con la misma cantidad de visitas.

Acá en Argentina hay un par de mañas que conviene aprovechar. El WhatsApp se abre mucho más que el mail: un mensajito en los primeros minutos después del registro mueve más que el primer correo, y si tenés poco volumen lo podés mandar a mano. Además, el cliente local prefiere una demostración en vivo antes de explorar solo, así que una secuencia de demo corta y después acompañamiento funciona mejor que tirarlo a que se arregle solo. Y los ejemplos locales (CUIT en vez de un número fiscal extranjero, pesos en vez de dólares, nombres de empresas que suenan de acá) hacen que el cliente entienda más rápido.

Acompañalos según cuánto pagan

A los clientes que pagan mucho, acompañalos de cerca: una llamada cada tanto, estar atento a las señales de que algo no va. A los que pagan poco no da la cuenta tener a alguien dedicado; ahí van mensajes automáticos y buen material de ayuda. Mejorar la retención en tus cuentas grandes mueve mucho más que en las chicas.

Una herramienta simple que ayuda: ponerle a cada cliente un "semáforo" de salud, una nota que combina cuán seguido entra, cuántas funciones usa y cómo viene su humor en los reclamos. Cuando un cliente importante se pone en rojo, alguien lo llama antes de que sea tarde.

Que el propio producto invite a quedarse

Hay funciones que, por su naturaleza, hacen que irse sea incómodo: los datos que el cliente fue acumulando adentro, el trabajo en equipo armado ahí, las conexiones con sus otras herramientas. Cuanto más metido está el producto en su día a día, menos ganas tiene de mudarse. Diseñar esas funciones con profundidad es una de las razones para armar tu producto como sistema a medida: las pensás a la medida del caso.

Cuando aprietan "cancelar"

No lo dejes irse en silencio. Cuando alguien va a darse de baja:

  • Preguntale corto por qué se va.
  • Ofrecele algo según el motivo: si no lo entendía, una ayuda; si era el precio, recién ahí evaluá una opción.
  • Ofrecele pausar en lugar de cancelar. Muchos vuelven después de la pausa.
  • Si es un cliente grande, que lo llame alguien antes del adiós final.

Bien hecho, esto rescata entre el 10 y el 20 por ciento de las bajas. El descuento como respuesta automática, en cambio, le enseña al cliente a amenazar con irse para conseguir rebaja, y eso te erosiona los precios.

Cómo recuperar los pagos rechazados

Volvamos al cliente que se va sin querer, ese cuyo pago se cayó. Tiene un nombre técnico feo que vamos a evitar: nosotros lo llamamos recupero de pagos rechazados, y es de las cosas con mejor retorno que podés hacer. Sin hacer nada, recuperás apenas el 20 o 30 por ciento de esos pagos. Con un buen sistema, llegás al 60 o 70 por ciento.

Por qué se cae un pago

Lo más común: tarjeta vencida (hay que actualizarla), sin fondos (suele ser pasajero, reintentando se cobra), tarjeta rechazada (necesita que el cliente haga algo) o cambio de banco (tiene que cargar la nueva).

La secuencia que funciona

La idea es no cortar el servicio de golpe, sino acompañar al cliente con paciencia mientras lo intentás de nuevo:

  • Día del rechazo: un mail amable avisando, y un reintento automático del cobro en las 24 a 48 horas (eso solo ya recupera cerca del 30%).
  • A los pocos días: otro mail recordando que el pago quedó pendiente, con un botón directo para actualizar la tarjeta, y un cartelito dentro del producto cuando el cliente entra.
  • A la semana: otro reintento, un mail avisando que pronto se va a suspender el servicio, y empezás a limitar algunas cosas (sin bloquear todo).
  • Entre los 14 y 21 días: ahí sí suspendés, pero el cliente puede reactivar al toque actualizando el pago. Si es un cliente grande, una llamada.
  • A los 30 días: baja definitiva. Y un par de meses después, una oferta para que vuelva.

Un error caro es cortar a los 7 días: te perdés un montón de recuperos que ocurren justo entre el día 14 y el 21.

El tono importa

Nada de "PAGO VENCIDO, URGENTE". Eso espanta y hace que el cliente cancele de verdad. Mejor: "No pudimos procesar tu pago, ¿te damos una mano?". Empático, sin culpar, y aclarando que el servicio sigue activo. Y dentro del producto, un cartel discreto arriba con un botón para actualizar, sin bloquearle todo de entrada.

Para clientes argentinos

Acá hay un detalle propio: las tarjetas locales tienen poco límite en dólares y se rechazan seguido si cobrás en esa moneda. Las salidas:

  1. Ofrecele cobrarle en pesos al cambio del día, no en dólares.
  2. Si la tarjeta falla, pasalo a transferencia con su factura.
  3. Ofrecele pagar por adelantado (3, 6 o 12 meses) con descuento: elimina de raíz los rechazos que se repiten.

Cuánto cambia esto los números

Pongamos un producto con un 4% de bajas por mes. Con eso, un cliente promedio te dura unos dos años. Si bajás las bajas a la mitad, a un 2% por mes, ese mismo cliente te dura el doble de tiempo. O sea: el doble de plata por cliente, sin haber gastado un peso más en conseguirlo. Por eso la retención es de las palancas con mejor retorno que hay.

Las razones más comunes por las que se van

Motivo Cuánto pesa
No le encontraba el valor 30-40%
Le cambiaron las prioridades 15-20%
Encontró algo más barato 10-15%
Un problema técnico que se repetía 8-12%
Lo atendieron mal o no lo atendieron 5-10%
Le parecía caro 5-10%

Fijate que "le parecía caro" pesa poco, y casi siempre esconde que en realidad no le encontraba el valor. Por eso conviene perseguir el motivo de fondo y no el síntoma.

Para cerrar

Retener clientes es de lo que más rinde en un producto por suscripción. La receta no es mágica: una puesta en marcha que enganche desde el primer minuto, acompañamiento según cuánto pesa cada cliente, un producto que invite a quedarse, y un sistema ordenado para recuperar los pagos que se caen. El cliente que ve el valor no se va por un descuento de USD 50.

Si te suena, escribinos y lo vemos para tu caso. También te puede servir cómo armar tu SaaS desde cero y cómo ponerle precio a tu SaaS. O contanos tu caso.

Preguntas frecuentes

¿En qué industria estás?

Cada vertical tiene su normativa, integraciones y procesos propios. Mirá el sistema pensado para tu sector.

¿Querés ver más? Volver al blog.

¿Te suena tu negocio en todo esto?

Escribinos y te decimos cómo lo resolvemos y cuánto sale, sin vueltas. Lo técnico lo ponemos nosotros; vos seguí con tu negocio.

Te respondemos en menos de 24 horas. Sin compromiso.