Distribuidoras y mayoristas
Los pedidos entran por WhatsApp y se cargan a mano.
El pedido entra una vez y baja del stock solo.
El vendedor manda el pedido por WhatsApp, alguien lo pasa al sistema, otro lo prepara mirando una planilla y el stock real se sabe recién cuando alguien va a contar. Entre esos pasos se pierden pedidos y se venden cosas que no hay.
Lo que ya sabemos de tu rubro.
Para que no tengas que explicarnos cómo funciona esto desde cero en la primera reunión.
- Pedidos que entran por WhatsApp
- Del vendedor o del cliente, cargados sin retipear.
- Stock por depósito
- Cuando hay más de uno, que es cuando se complica.
- Listas de precios por cliente
- Con descuentos por cantidad y por tramo.
- Comisiones de vendedores
- Calculadas solas, no en una planilla aparte.
- Remitos y hojas de ruta
- Lo que necesita el que sale a repartir.
Para qué tamaño sirve esto.
De 30 pedidos por día a 600 pedidos por día.
Con menos de treinta, cargarlos a mano cuesta menos que automatizarlo.
No publicamos precios porque un proyecto de 30 pedidos por día y uno de 600 pedidos por día no se parecen en nada, y un número suelto te haría descartarnos por el motivo equivocado. Lo hablamos en media hora y el presupuesto te llega dentro de las 48 horas.
Ver horarios disponiblesQué recibís.
- Una semana mirando cómo entra un pedido
- Desde que el vendedor lo escribe hasta que sale el camión. Nos paramos al lado del que carga y del que arma, no solo en la oficina. Ahí aparecen las reglas que nadie escribió nunca: el cliente que siempre pide sin IVA, el que compra por bulto cerrado, el que tiene precio propio desde hace años.
- Los pedidos de WhatsApp cargados sin retipear, en cuatro a seis semanas
- Es lo primero porque es donde se pierde el día. El pedido entra como lo manda el vendedor, se interpreta contra tu catálogo y queda cargado. Lo que el sistema no entiende queda marcado para que alguien lo revise, no se inventa.
- Stock que baja solo, por depósito
- Cuando hay más de un depósito es donde se complica, y es donde más se vende lo que no hay. El stock se descuenta al confirmar el pedido y no cuando alguien se acuerda de descargarlo.
- Listas de precios por cliente, con sus reglas
- Descuentos por cantidad, por tramo y por cliente, aplicados solos. Es lo que hoy vive en la cabeza del vendedor y se transforma en un problema el día que se va.
- Comisiones calculadas por el sistema
- Con la regla de cada vendedor y sobre lo cobrado o lo facturado, según cómo lo manejes. Deja de ser una planilla que alguien rearma todos los meses y que siempre tiene una diferencia.
- Remitos y hojas de ruta para el que reparte
- Lo que necesita el chofer, agrupado como conviene salir. Y la confirmación de entrega vuelve al sistema, así la administración no llama para preguntar qué se entregó.
Y cuando termina, qué te llevás.
- El código, en un repositorio a tu nombre. No en uno nuestro al que te damos acceso: tuyo, desde el primer día.
- Los accesos completos, sin intermediarios: servidor, base de datos, dominio y cada servicio de terceros que el sistema use.
- Cómo se levanta, escrito. Qué hay que instalar, con qué arranca y dónde está cada cosa. La prueba es simple: otro programador tiene que poder tomarlo sin llamarnos.
- Tus datos, exportables cuando quieras y en un formato que se abre en cualquier lado.
No es un gesto ni una concesión que se negocia al final. Es lo que evita que el precio de cada cambio futuro lo pongamos nosotros.
Lo que siempre nos preguntan.
- ¿Reemplaza a mi sistema de facturación?
- No, y no conviene que lo haga. Los comprobantes fiscales los sigue emitiendo lo que ya usás, sea Tango, Xubio, Colppy o el facturador de ARCA. El sistema se ocupa de lo que esos programas no hacen bien: el pedido que entra por WhatsApp, el stock por depósito, las comisiones y las reglas de precio propias de tu operación.
- ¿Cómo lee los pedidos que manda el vendedor?
- El vendedor sigue escribiendo como escribe, que es lo que no se puede cambiar. El sistema interpreta ese texto contra tu catálogo y arma el pedido. Lo que reconoce con seguridad lo carga; lo dudoso lo deja marcado con la línea original al lado para que alguien confirme en dos segundos. Nunca adivina un producto ni una cantidad.
- ¿Y si el cliente pide algo que no hay?
- Se avisa en el momento de cargar el pedido, no cuando el pedido ya está en preparación. Se puede dejar pendiente, ofrecer el reemplazo que definas o cortar la línea, según la regla que tengas para ese producto.
- ¿Sirve para pocos pedidos por día?
- Con menos de treinta pedidos diarios, cargarlos a mano sale más barato que automatizarlo, y te lo decimos antes de que gastes. Donde empieza a rendir es cuando el volumen hace que una persona esté dedicada a pasar pedidos de un lado a otro.
- ¿Cuánto sale?
- Depende sobre todo de dos cosas: cuántas reglas propias tiene tu lista de precios y con cuántos sistemas hay que hablar. Eso no se puede saber sin verlo. Lo que sí podés contar hoy es cuántas horas por día se van pasando pedidos de WhatsApp al sistema, y cuánto valen esas horas por año.
- ¿Los vendedores tienen que cambiar cómo trabajan?
- Lo mínimo posible, y esa es la diferencia entre que lo usen o lo esquiven. Siguen mandando el pedido por donde lo mandan hoy. Lo que cambia es que ya no hay alguien atrás retipeando, y que el vendedor ve el stock y su comisión sin preguntarle a la oficina.
Cuándo conviene que no nos llames.
- Si ya tenés un ERP del rubro funcionando, esto no lo reemplaza.
- La facturación fiscal se integra con un tercero, no la emitimos nosotros.
Preferimos decírtelo acá y no en la tercera reunión.
Otros rubros donde trabajamos.
- Geriátricos y residenciasLa bitácora del turno la escribe cada uno como puede.
- Clínicas y centros de saludCada profesional lleva su propia planilla de pacientes.
Si tu rubro no está en la lista, igual sirve: lo que hacemos se define por el proceso que te come el día, no por la industria.
Media hora y sabés si te sirve.
Vas a hablar con quien después va a escribir el código, no con un vendedor. Si vemos que no podemos ayudarte, te lo decimos en esa misma llamada.