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Industrias·5 min de lectura

App de pedidos en ruta para distribuidora, hasta sin señal

Tus vendedores anotan en papel y después cargan todo. Con una app, cargan el pedido en la calle, frente al cliente, aunque se queden sin señal.

App de pedidos en ruta para distribuidora, hasta sin señal

Tus vendedores se pasan el día en la calle: visitan al cliente, anotan el pedido en una libreta o en el celular, y a la noche, cansados, cargan todo a la planilla. Ahí se equivocan, se olvidan de un pedido o lo cargan al día siguiente y la mercadería sale tarde. Con una app, el vendedor carga el pedido en el momento, parado frente al cliente, y no tiene que volver a cargar nada. Y lo más importante para la calle argentina: funciona aunque se quede sin señal.

Esta app es parte del sistema de gestión para distribuidoras. Si querés el panorama completo, mirá el sistema a medida para tu distribuidora.

El problema del papel (y de la app que se cuelga sin señal)

Cargar al final del día tiene todos los problemas juntos: el vendedor pierde una o dos horas después de la ruta, los pedidos llegan tarde al depósito, y los errores de pasar de la libreta a la planilla son inevitables (lo que vimos en distribuidoras anda entre el 8% y el 12% de los pedidos con algún error).

La salida obvia sería una app, pero hay una trampa: muchas apps necesitan internet para todo, y la realidad de la calle es otra. Hasta en la Capital y el conurbano hay lugares sin señal: depósitos en parques industriales, clientes en sótanos, supermercados que adentro no agarran nada. Y en el interior, fuera de los centros, la señal inestable es lo normal.

Una app que se cuelga apenas se corta la señal es peor que el papel: el vendedor la abandona y vuelve a la libreta, y perdiste la inversión. Por eso la clave es que funcione aunque te quedes sin señal.

Cómo funciona desde el celular, incluso sin internet

La app guarda en el propio celular todo lo que el vendedor necesita: el catálogo con precios, el histórico de cada cliente, las listas. Así, esté donde esté, con señal o sin señal, puede trabajar igual. Cuando carga un pedido sin conexión, queda guardado en el teléfono, y apenas vuelve la señal se sube solo al sistema, sin que el vendedor tenga que apretar nada. Pasa en segundo plano, en segundos.

Esto es lo que el vendedor puede hacer en la calle:

Ver el catálogo al instante. Productos con foto, precio según la lista del cliente y stock de referencia. Búsqueda inmediata, sin esperar que cargue una pantalla.

Cargar el pedido frente al cliente. Elige al cliente, suma productos (puede escanear el código de barras con la cámara), y la app le calcula sola los descuentos que le corresponden y el total con impuestos.

Dar el comprobante en el momento. Genera el comprobante del pedido, el cliente lo firma en la pantalla del celular, y se lo manda por WhatsApp ahí mismo.

Tener el cliente a mano. Ve los últimos pedidos, cuánto debe, qué vencimientos tiene y las notas que dejó él mismo en visitas anteriores.

Saber a quién visitar. La hoja de ruta del día, con el recorrido ordenado, y la posibilidad de marcar cada cliente como visitado.

Mientras tanto, una señal en pantalla le avisa cuántos pedidos tiene todavía sin subir, así nunca queda la duda de si algo se mandó o no.

Qué pasa cuando algo cambió mientras no había señal

La pregunta lógica: ¿y si el precio cambió o el stock se agotó mientras el vendedor estaba sin conexión? El sistema lo resuelve solo. Como regla, el pedido toma el precio que tenía al momento de cargarlo (lo que el vendedor le prometió al cliente se respeta). Pero si al subirse choca con algo serio (el cliente está bloqueado por deuda, o ya no hay stock), el pedido queda marcado para que administración lo revise antes de despacharlo. Lo que se puede resolver solo, se resuelve solo; lo dudoso, lo mira una persona.

Qué ganás

El vendedor recupera una o dos horas por día que antes perdía cargando a la noche, y las usa para visitar más clientes. Los errores de carga, que andaban en dos dígitos, caen casi a cero. Y el pedido llega al depósito en el momento, no al día siguiente, así la mercadería sale antes. Sumado, el caso se suele pagar solo en menos de un año.

Errores que conviene esquivar

La app que solo anda con señal "porque siempre hay". No siempre hay. Apenas se corta, el vendedor vuelve al papel. Tiene que funcionar sin señal, sí o sí.

Dejar que el vendedor decida cuándo subir los pedidos. Si depende de que apriete un botón, se va a olvidar. La subida tiene que ser automática.

El catálogo congelado. Si los precios no se actualizan, el vendedor vende a precio viejo. Cada vez que hay señal, la app trae los precios y el stock al día.

Un caso real

Una distribuidora de consumo masivo del conurbano tenía ocho vendedores que cargaban los pedidos en una libreta y los pasaban a una planilla al final del día. Eso les comía dos o tres horas diarias después de la ruta, con errores de carga de doble dígito y un stock que nunca cerraba.

Le armamos una app que funciona sin señal, con el catálogo, la carga de pedidos, la hoja de ruta y el comprobante para firmar en el celular, todo conectado al sistema central.

A los seis meses, el tiempo administrativo de cada vendedor bajó de dos o tres horas a quince o veinte minutos por día, los errores de carga se volvieron marginales, el desfasaje de stock bajó muchísimo, y los vendedores empezaron a sumar varias visitas más por día porque dejaron de perder tiempo peleando con la señal. La inversión se pagó en pocos meses.

En dos líneas

Una app de pedidos en ruta que funciona aunque te quedes sin señal saca a tus vendedores del papel: cargan en el momento, frente al cliente, los errores caen casi a cero y suman más visitas por día.

¿Lo querés para tu distribuidora? Hablemos. Contanos cómo trabajan hoy tus vendedores y lo bajamos a tierra juntos. Escribinos. Otras lecturas: el sistema a medida para tu distribuidora, controlá el stock de varios depósitos.

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